Otegui

O

2021- El Mundo – Su actitud en el asesinato de Gregorio Ordoñez

Arnaldo Otegi también expresó su opinión antes de ver la película. Él conocía la historia y solo quería hablar de los personajes. Y en declaraciones a El Diario Vasco, dijo: “Tengo un enorme respeto por Maixabel Lasa y por su hija. Me parece gente que ha sido capaz, desde su sufrimiento, de tener una actitud muy constructiva y muy respetuosa con todo lo que ha sucedido en el país”.

Así le gustan a él las víctimas, por lo visto. ¿Cómo fue su actitud de constructiva y respetuosa? Alguno de sus camaradas llamó a la familia de Gregorio Ordóñez después del crimen: “Devuélvenos la bala. La necesitamos”. Arnaldo Otegi, entonces portavoz parlamentario de Euskal Herritarrok, se cruzó en la cafetería de la Cámara Vasca el 23 de febrero de 2000 con los parlamentarios socialistas, a cuyo portavoz, Fernando Buesa, había asesinado ETA la víspera. No les dirigió la palabra ni la mirada. Estas son dos muestras de la actitud constructiva y respetuosa de Arnaldo Otegi y sus cómplices con todo lo sucedido en el país. Él pondera el comportamiento ejemplar de Maixabel y su hija, pero no condenó en su día el asesinato de Juan Mari Jáuregui. No había razón alguna para que hiciera con él una excepción: no ha condenado ninguno de los otros 857 asesinatos de la banda terrorista.

En lo puramente personal, Arnaldo Otegi participó en cuatro secuestros: el del empresario Luis Abaitua, a quien mantuvieron diez días en un zulo de Elgoibar y con quien jugaban a la ruleta rusa; el de Javier Artiach, el de Gabriel Cisneros y el de Javier Rupérez. Seguramente a sus secuestrados los preferiría con síndrome de Estocolmo, pero en esto no tuvo mucha suerte. Rupérez escribió un libro de memorias, Secuestrado por ETA, en cuyo capítulo primero se reproduce la confesión de la miembro del comando, Françoise Marhuenda, que identifica a Arnaldo Otegi, el Gordo, como uno de los secuestradores, detallando las armas que se repartieron entre ellos.

A la declarante y a Otegi les tocaron dos pistolas Browning F/N 9 mm Parabellum. También declaró que en el caso de que se presentaran complicaciones durante la operación, habían decidido “ajusticiarlo”. Este tipo, en fin, es hoy un socio político del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

Dos datos adicionales. Tras el asesinato del ertzaina Uribe, la Policía autonómica vasca convocó una manifestación de protesta en la plaza de Leaburu, su pueblo natal, frente al Ayuntamiento. Sólo acudieron ertzainas, ni un solo vecino del pueblo. En Legorreta, localidad natal de Juan Mari Jáuregui y Maixabel, el Ayuntamiento condenó su asesinato con los cinco votos de los concejales del PNV. Los cuatro de Euskal Herritarroik se abstuvieron, entre ellos Beñat Jáuregui, sobrino carnal de la víctima. El buen pueblo vasco que tanto desvió la mirada durante el medio siglo de la vergüenza, se afanaba al final de la película en la representación de un relato tan consolador como falso: el asesino y la viuda y los amigos de la víctima cantan juntos una canción de Xabier Lete en euskera, que estas cosas unen mucho. También la serie Patria, basada en la novela de Fernando Aramburu, se resuelve en la bondad de dos mujeres, la viuda de la víctima y la madre del asesino, para poner la gota de melaza capaz de edulcorar todo el conjunto. Este pueblo, tan distraído antaño, necesita una buena imagen de sí mismo. Por eso gusta tanto de mirarse en el espejo de Maixabel.

About the author

izmarsel

Add comment

By izmarsel

Categories

Recent Posts

Recent Posts

Recent Comments